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Pilates o Spinning, ¿qué me conviene?

Pilates o Spinning, ¿qué me conviene?
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¿Te has animado por fin a hacer deporte pero no sabes bien por dónde empezar? ¿Llevas algún tiempo practicando pero no tienes claro si la técnica escogida es la que te conviene? Siguiendo con nuestro especial operación bikini, hoy vamos a analizar dos de las clases más populares en el gimnasio, Pilates y Spinning, para ayudarte a decidir.

Lo ideal es no limitarse a un solo tipo de ejercicio, pero no siempre tenemos tiempo o no todos nos resultan igual de adecuados a lo que necesitamos, así que es importante conocer sus indicaciones y beneficios antes de escoger.

Spinning, quemando calorias y liberando tensiones

Básicamente el spinning es un entrenamiento aeróbico que se realiza en una bicicleta estática, generalmente en grupo y a ritmo de diferentes tipos de música: tecno, salsa, reggaeton etc.

Aunque no soportes la banda sonora no descartes la opción inmediatamente, en una clase puede resultar sorprendentemente motivadora sobre todo teniendo en cuenta el efecto contagio de entusiasmo que produce entre los asistentes.

Un entrenador es el encargado de dirigir la sesión, controlar el ritmo e indicar los cambios de posiciones que varían en función de la inclinación del cuerpo y el esfuerzo realizado.

Una clase suele durar entre 40 minutos y una hora, es entretenida, relativamente fácil de seguir, pero también bastante agotadora, así que requiere un mínimo de voluntad y perseverancia para no tirar la toalla antes de finalizar. También hay que prepararse para tener unas agujetas considerables las primeras veces si llevamos tiempo sin movernos.

Si buscamos perder peso el spinning es una buena opción ya que en cada entrenamiento podemos perder entre 500 y 600 calorías y una vez pasado el periodo de inicio es fácil “engancharse” y practicarlo con regularidad.

Por otro parte la música, el ambiente y el esfuerzo del pedaleo ayudan a liberar tensiones y olvidarnos por un momento de las preocupaciones que tengamos en la cabeza. Si tienes un trabajo o una vida bastante estresante seguro que agradeces la paz mental que otorga un poquito de extenuación física.

Con esta actividad se aumenta el rendimiento cardiovascular y se tonifican los músculos, sobre todo de glúteos y piernas. A no ser que tengas problemas de corazón puedes animarte a empezar poco a poco, en un nivel principiante, hasta llegar al menos a tres clases semanales completas, suficientes para empezar a notar mejoras.

Pilates

Pilates, mente despejada, abdominales firmes y columna sana

¿Te pasas el día sentada en una oficina delante de un ordenador? ¿Problemas de espalda? No te lo pienses dos veces, el Pilates es tu ejercicio.

Tiene muchas otras ventajas pero cuando has sido tan propensa como yo a las contracturas cervicales conseguir olvidarte de ellas por tiempo indefinido es algo que no puedes evitar destacar y recomendar.

Esta técnica se centra en el desarrollo de los músculos internos para mantener el equilibrio corporal, dando estabilidad y firmeza a la columna vertebral. Ayuda a tener un mayor control del cuerpo y de la mente, corrige la postura, relaja, tonifica y moldea la figura poco a poco.

Para proteger la columna se trabaja sobre todo la zona abdominal y lumbar, por lo que supone una gran ayuda para conseguir un vientre plano. No es tan efectivo para perder peso como un ejercicio aeróbico, pero si activa el metabolismo y consigue en general un cuerpo mucho más esbelto.

Caminar regularmente puede ser el complemento perfecto para este sistema de entrenamiento que todo el mundo puede practicar adecuando el nivel a la edad o la forma física. Además como cada movimiento va coordinado con la respiración contribuye a oxigenarnos y eliminar toxinas. Si practicas algún otro deporte, el Pilates también te servirá para estirar bien los músculos y prevenir lesiones.

Personalmente intento combinar varios tipos de prácticas deportivas durante la semana, pero en las temporadas en las que voy muy mal de tiempo me decanto siempre por esta opción sobre todo por la sensación de bienestar que me aporta, además de que me mantiene en forma perfectamente.

Imagino que tendrá mucho que ver también con mi carácter, tranquilo y bastante pausado, que me hace disfrutar más de movimientos lentos pero intensos. Algunas amigas algo más nerviosas me han comentado que al contrario que a mí esta técnica las aburre infinitamente.

Y tú ¿Qué prefieres? ¿Practicas ya alguno de estos dos ejercicios?

Foto | PauliLow’s Blog | Kinelab Center
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