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¡Cuidado con las orejas!

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Sí, sí... ¡¡orejas!! Están ahí y nadie parece hacerlas caso, pero se queman, se ensucian, se llenan de puntos negros... y nosotros encima las decoramos con pendientes. Hay que cuidarlas.

Lo primero de todo, y os lo digo cuando os pase. En verano, se ponen rojas hagamos lo que hagamos. En un viaje con unos amigos en Touba, una ciudad de Senegal, unos niños se reían de mí y se acercaban a verme más cerca para reirse más. Mis amigos (muertos de risa) terminaron por traducir lo que me estaban llamando: "orejas rojas"... Sí es uno de los apodos que los blancos tenemos...

Así que entre los consejos básicos, tomar con sentido del humor que parecemos 'gusiluz' en determinados lugares. Algunas 'ayudas' fáciles son: crema, bastoncillos (sí o no), limpieza...

*Crema, siempre también en las orejas. Poca y con cuidado. ¿O quieres que se rían de ti y te pongan apodos?

*Los puntos negros detrás de las orejas son comunes, y como es de difícil acceso necesitarás ayuda. Pídela y utiliza de vez en cuando tu exfoliante también en esa zona. Lo agradecerás.

*Bastoncillos: el sentido común dice que no, y los médicos, etc. La comodidad te dice que sí. Así que prueba a emplear el bastoncillo en la parte externa del oído, y la interna con muuuuucho cuidado. Tras una mala experiencia, los abandoné, y como me dijo el médico de urgencias: "no se acumula tanta cera si te lavas bien. Además, nosotros estamos para eso también". Utiliza la toalla o los sprays adecuados. También os recomiendo algo muy sencillo: lavarte y tumbarte de cada lado. Con el agua, cae también solo.

Las orejas son una parte muy importante de nuestro cuerpo, y su limpieza depende de nosotros mismos. Es un apéndice mitad externo mitad interno, por lo que los cuidados tienen que ser constantes. Todos hemos visto cera en orejas ajenas, y podemos pensar que es una 'defensa natural', pero no. ¡Hay cuidarlas! Sobre todo, para que nuestros pendientes, sean donde sean, luzcan correctamente.

Por cierto, dejaremos para más adelante los pelos en las orejas de los hombres, pero desde ya, en cuanto os empiecen a crecer, utilizar pinzas. No cuesta nada.

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