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Brazos preciosos todo el año: color e hidratación

Brazos preciosos todo el año: color e hidratación
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A medida que llega el invierno, comienzo a ver, que muchas prendas me quedan peor, mis colores “fetiche” ya no me favorecen tanto y el vestido de manga corta que en septiembre me sentaba “súper”, ahora me queda sin ninguna gracia, o lo que es peor: ¡Horroroso! Y todo, porque los brazos han comenzado a perder el color que mantenían desde el verano. Hay detalles que nos hacen sentir mejor y más cautivadoras a ojos de los demás. La diferencia entre cuidar los brazos y los hombros durante el invierno, y no hacerlo, es radical.

Unos trucos fáciles


Los brazos y los hombros, tan bonitos en verano, durante el resto de los meses pueden ser un arma de seducción o un por el contrario un enemigo que nos haga descartar muchas prendas que podríamos vestir durante los meses que llegan. En primavera, cuando comenzamos a destapar nuestras piernas, muchas, cuidamos, de manera especial, su color. Yo durante el invierno, hago lo mismo con mis brazos.

Pese a la creencia de que las cremas con efecto autobronceador están destinadas tan sólo a la época previa al verano, dependiendo de su utilización moderada y efecto, puede emplearse a lo largo de todo el año. Algo tan sencillo como el uso de una autobronceadora muy suave, durante el invierno, puede darnos unos efectos de belleza sorprendentes, sin riesgo alguno para nuestra piel. ¿La finalidad? Hacernos sentir más atractivas a nosotras mismas. Lo que directamente contribuirá a ser un poquito más felices. La clave: prudencia. La intensidad de la luz durante estos meses es mucho más baja que en verano, por lo que es fundamental, buscar solo un matiz de color, siempre suave.

Primer paso: exfoliar

Antes de empezar a utilizarla, es indispensable exfoliar la piel en las zonas que queremos tratar. Es una tarea muy fácil y agradable que se lleva a cabo durante la ducha y habrá que repetir siempre antes de cada nueva aplicación. El motivo: limpiar la piel en profundidad, eliminando las celulas muertas e impurezas, para que el resultado tras la nueva aplicación sea siempre uniforme. Existe en el mercado una variadísima gama de productos que se adaptan a cualquier presupuesto y gusto.

Una recomendación: que sea suave, tanto en su textura como en la manera de aplicarla. Nunca se debe hacer de forma brusca o enérgica, creyendo que el resultado será mejor. ¡Podríais salir maltrechas y enrojecidas! Una elección segura: la de Korres, me encanta la de rosas (wild rose) o higo (fig body scrub), ambas deliciosas, cuesta unos 18€, la de Caudalíe Gommage Friction Merlot de textura fina, muy tonificante por su aroma, cuesta unos 22 €, o la de Clarins, Gommage exfoliante. Peau neuve cuesta 37 € (aprox).

Segundo paso: un toque de autobroceador


Basta con sustituir, una vez por semana, la leche hidratante habitual por la autobronceadora que aplicaremos en brazos y hombros (escote opcional). Yo, cada tres semanas, más o menos, extiendo la aplicación al resto del cuerpo, para matizar y mejorar el aspecto general.
Cuatro son las presentaciones más tradicionales: las toallitas de sencillísima aplicación (pero no resultan tan hidratantes como en crema), spray (hay que tener un disparo certero, para no acabar bronceando algo más que el cuerpo), gel y crema. Yo, sin duda alguna, prefiero esta última por su mayor poder de hidratación. Las de base blanca me resultan muy limpias.

Como el tono que dan estas cremas es progresivo, podréis aumentar el número de aplicaciones en función del resultado que queráis obtener, prestando atención siempre a que en esta época no debeís pretender tener un color oscuro o broceado… ¡Salvo que hayáis tenido la suerte de visitar el Caribe! Cuando alcancéis ese tono, mantenedlo; basta con repetir cada siete días o, incluso, alguno más. Solo se trata de lucir una piel saludable y dorada. Evitando así el deslucido color que va dejando la falta de sol.

Los brazos cambiarán de inmediato: se verán más estilizados, con una piel mucho más satinada y cuidada. Descubriréis que son una auténtica arma de belleza que completa en gran medida un buen aspecto físico. ¡Los sacareis del armario y de la condena a la oscuridad a la que los sometíais durante tantos meses!

A la hora de aplicar la crema, una advertencia


Debe extenderse bien, no olvidando la parte posterior de los brazos, y después pasar muy, muy suavemente un pañuelo de papel o toallita por los codos y la parte interna, a la altura de estos, puesto que al ser la zona por la que se pliegan pueden dejar rastro o surcos más oscuros. También se debe proceder de la misma manera en las zonas donde hayamos terminado la aplicación. Así se difumina la diferencia que pueda existir entre la zona tratada y el resto de la piel.
Recordad que hay que limpiar con agua abundante las palmas de las manos tras su utilización.

Durante el invierno, sin duda, mi elección es la de Bactinel para piel estresada con algas y caléndula. Es mi favorita por su resultado gradual, discreto, cómodo aplicador y precio (unos 7 €). Se extiende y absorbe muy bien, además nutre; esta indicada para pieles apagadas y aporta elasticidad a la piel. Al ser tan suave, nunca deja marcas mas oscuras ni contrastes con las zonas que se han quedado sin aplicación. La encontraréis en farmacias y parafarmacias. Si decidís utilizar otra autobronceadora, no olvidéis, que estas, en ocasiones, tienden a secar, dependiendo de la marca o el tipo de piel, por lo que pueden provocar una pequeña sensación de tirantez, una vez aplicadas. En este caso, podeís emplear, además, una hidratante.

Calendula

Desde el primer día, os veréis diferentes con cualquier prenda de escote o manga corta: muchísimo más guapas. Una diferencia, además, que nadie sabrá a qué se debe en concreto. Nadie averiguara el porqué de vuestro mejor aspecto y belleza, pero el resultado será tan satisfactorio, que después de practicarlo, nunca dejareis de hacerlo durante los fríos días de invierno.

Y cada día: hidratación


Siempre después de la ducha y antes de vestir con una prenda de manga corta. Una buena crema básica, es suficiente, la Leche con aceite de almendras dulces para pieles delicadas de Bactinel cuesta 8 € aprox., hidrata y nutre en profundidad, sin dejar sensación de humedad o grasa. Es un producto tan bueno y suave, que también esta recomendado para el cuidado de los bebés.

Almendra

Recordad una norma del autobronceado: Menos es más


No caigáis en la tentación de creer que si os poneis más crema tendréis un color más bonito. No es cierto: podéis correr el riesgo de que se aprecie un color diferente al que luciríais con un broceado natural: resultando anaranjado o amarillo. Siempre hay que tener presente el hecho de que no todas las pieles presentan la misma tonalidad al oxidar, por lo que cada una debe experimentar y descubrir la crema que realza su propio tono de manera más natural. ¿No habéis observado que cuando llega la primavera y las mujeres nos destapamos, en ocasiones, vemos unas piernas con colores realmente sospechosos? Extraños e incalificables, que van desde el amarillo intenso, pasando por el teja o incluso en ocasiones con algún destello nacarado o purpurina. Fijaos: ¡Es un espectáculo!

Elige bien tu crema y sé prudente: siéntete satisfecha cuando a causa de tu tono simplemente te veas más guapa y los colores de tu ropa te queden más armoniosos y favorecedores. Es de lo que se trata. Tener unos brazos preciosos todo el año: la elección la tienes tú.

Imagen | Zara
Más información | Caudalíe, Korres,Clarins, Bactinel
En Trendencias Belleza | Tratamientos para conseguir unos brazos definidos

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