El botox de la naturaleza: veneno de abeja

El botox de la naturaleza: veneno de abeja
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Las abejas existen desde hace 50 millones de años. La apiterapia es tan antigua como la misma apicultura, y se menciona en textos chinos de hace 2.000 años. Pasteur observó que los granjeros que ordeñaban vacas, y habían padecido la variedad “vacuna” de la viruela, no contraían después la enfermedad; pues igual ocurre con los apicultures que no suelen padecer reuma, ciática o lumbago.

Numerosos estudios han demostrado que existe una relación entre las picaduras de las abejas y los puntos de acupuntura. Cuando existe algún desequilibrio energético en algún punto, las abejas lo perciben como una agresión, y saben dónde han de picar, produciéndose entonces un reequilibrio similar al de la acupuntura, con el beneficio añadido del veneno de la abeja.

Abeja libando

La acción curativa que producen las picaduras se deben a los componentes del veneno de las abejas, como la melitina (un polipéptido) con poderosas propiedades bactericidas que, además, estimula las glándulas suprarrenales para producir cortisona (responsable de la respuesta del cuerpo para la autocuración).

La hialuronidasa disuelve el ácido hialurónico que conecta las células, haciendo más permeable el espacio extracelular, lo que facilita el transporte de sustancias curativas, y la eliminación de las sustancias tóxicas del área. Por si todo esto no fuera suficiente, entre sus componentes está también un péptido llamado Mast Cell Deranulating que lleva a la liberación de la histamina que produce los síntomas de hinchazón, picor y enrojecimiento.

Las abejas obtienen propoleo de las yemas de los árboles, y lo transforman en las secreciones de sus glándulas mandibulares. Se han descubierto en él más de 50 flavonoides. Su acción principal se debe a su propiedad antibacteriana, pero además es antiinflamatorio, antiséptico, cicatrizante y protege al organismo contra los efectos negativos del veneno de la abeja.

Claro que como lo de dejarse picar por las abejas, por muy bueno que sea, no resulta tan evidente, podemos optar por la línea de productos Heaven desarrollada por la conocida facialista inglesa Deborah Mitchell - famosa apicultora y propietaria de un centro de estética -, que fue una de las primeras en introducir el veneno de abeja en sus tratamientos.

Heven by Deborah Mitchell

Bee Venom Mask es una alternativa natural al botox. El producto, único en su género, ha sido creado utilizando ingredientes naturales y orgánicos, combinados para trabajar en sinergía, para un efecto antiedad. Contiene Manuka Honey muy conocida por sus propiedades calmantes, aceites esenciales de rosa y de lavanda, y también veneno de abeja que trabaja controlando los músculos faciales para un lifting inmediato pues reafirma y elimina las arrugas y líneas de expresión. Aplicar y dejar actuar durante 20 minutos antes de aclarar. Precio: 145 libras, que al cambio vienen a ser unos 168,50 euros.

Existe también un contorno de ojos, de la misma línea Heaven by Deborah Mitchell, llamado Bee Venom Eyes que calma, regenera e hidrata la piel del contorno de los ojos, porque consigue acelerar la producción de células nuevas.

Einstein dijo que

"Si la abeja desapareciera de la superficie de la tierra, al hombre sólo le quedarían ni 4 años de vida, porque sin abejas no hay polinización, ni hierba, ni animales, ni hombres"
.

Si lo dijo Einstein, no seré yo quien le desdiga. ¿Os animaríais a probar este botox de la naturaleza?

Más información | Heaven Skin Care En Trendencias Belleza | La miel como tratamiento facial antiedad Fotos | Cortesía de Heaven Skin Care, Pinterest

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