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Cicatrices y sol, ¿cómo las protegemos en verano?
Salud

Cicatrices y sol, ¿cómo las protegemos en verano?

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Estamos apurando los últimos días de las vacaciones y la mayoría de nosotras aprovechamos para tomar el sol todo lo que podemos (dentro de la seguridad) para poder alcanzar un bonito bronceado y mantenerlo para que nos dure un poco más.

Prácticamente todos tenemos alguna cicatriz en nuestra piel: ya sea por quemaduras, alguna caída jugando o practicando deporte, súper-picaduras a las que no dejas cicatrizar bien porque te pican mucho y luego te dejan la señal, cicatrices quirúrgicas después de una intervención... Por una razón o por otra, terminamos por tener marcas. ¿Cómo debemos tratarlas en verano? ¿Les puede dar el sol directamente? Contestamos a vuestras dudas a continuación.

¿Qué tipo de cicatriz tienes?

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Lo primero es lo primero: no todas las cicatrices son iguales. Ya sean nuevas (de heridas recientes) o antiguas, las cicatrices pueden ser de distintos tipos, según el Instituto Médico Láser, aunque el proceso para cuidarlas y protegerlas suele ser el mismo.

  • Cicatriz hiperpigmentada: una cicatriz hiperpigmentada suele aparecer en heridas superficiales. Se caracteriza porque la piel nueva es de un color más oscuro que el de la piel que la circunda.

  • Cicatriz hipopigmentada: este es el caso contrario al anterior, en el que la piel de la cicatriz tiene un tono más claro que el que se encuentra alrededor de ella. Suelen ser producto de una herida más profunda y aparecen en zonas de la piel donde no se produce tanta melanina.

  • Cicatriz atrófica: la cicatriz atrófica es reconocible cuando hay una depresión en la zona de la herida. Esto se debe a que es fruto de una herida donde ha habido una gran destrucción de tejidos y no se ha podido regenerar por completo.

  • Cicatriz hipertrófica: en este caso el tejido que ha nacido nuevo para cubrir la herida toma una forma arqueada, elevándose por encima del nivel de la piel. Se producen cuando hay un exceso de colágeno en esa zona del cuerpo y no se ha seguido un proceso de curación idóneo y tienen un característico color rojizo.

¿Cómo protejo mi cicatriz del sol?

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Lo ideal, muy a nuestro pesar sobre todos en los meses de verano, es que a la cicatriz no le dé el sol de forma directa: los rayos ultravioleta que llegan hasta nosotros dificultan y retrasan el proceso de curación de nuestra cicatriz, por lo que lo más indicado será cubrirla siempre que sea posible.

En el caso de que nuestra cicatriz vaya a recibir la luz solar, es muy importante que la protejamos de manera adecuada. Si alguna vez os han dicho que "una cicatriz se cura mejor al sol", olvidadlo por completo. El sol, además, puede hacer que la cicatriz se pigmente y quede con un color diferente al del resto de nuestra piel, con un mayor riesgo en el caso de las cicatrices quirúrgicas.

Por eso es indispensable que las cubramos con protector solar con factor de protección alto (FPS +50) y que renovemos la aplicación cada hora. Recordad utilizar un protector de buena calidad, en cualquier tipo de formato (crema, gel, barrita) pero que sea muy cubriente.

Si tenemos una cicatriz fruto de una herida grave, además, debemos ocuparnos de mantenerla bien hidratada durante todo el día, ya que en estas cicatrices el agua se evapora de una manera más rápida.

¿Debo proteger mi cicatriz del agua?

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Al igual que utilizamos un protector solar para proteger nuestras cicatrices, debemos hacer lo mismo en el caso de meternos al agua. Una buena idea es que el mismo fotoprotector que utilizamos para el resto del cuerpo también sea resistente al agua, aunque debemos tener en cuenta que al salir del mar o de la piscina tendremos que reponer la aplicación.

Si la herida no está abierta no hay ningún problema en meterse al agua, pero mejor si es en períodos cortos, sobre todo si la herida es reciente ya que la piel aún no ha tomado sus consistencia definitiva. Una vez fuera del agua hay que secar bien la cicatriz con pequeños toques (no arrastrando la toalla por encima) y volver a aplicar un fotoprotector o una crema hidratante.

Una de las alternativas más cómodas que tenemos para proteger nuestras cicatrices del sol y del agua durante los meses de verano son los parches de silicona que se venden específicamente en farmacias: estos parches protegen nuestra cicatriz del agua al mismo tiempo que ayudan a que el proceso de cicatrización se realice de forma más rápida. Incluso algunos de ellos contienen protector solar.

Imágenes | iStock
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