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Champús: las falsas 'hierbas' y sus certificados

Champús: las falsas 'hierbas' y sus certificados
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Sabemos que lo natural está de moda, y aquí lo hemos ido viendo. Hoy os presento una serie de organismos que se dedican a saber cómo diferenciar esos champús que nos venden como super naturales cuando lo que esconden son otras cosas. Las 'hierbas' no son tan sanas como nos quieren hacer creer...

Lo más común que aparece en los champús y que conviene evitar: dioxano, dietalonamina (DEA), formaldehído, fragancia y parabens. Para estar seguros que lo que utilizamos es realmente saludable, hay que fijarse en los organismos oficiales y sus certificados que acompañan sus ingredientes y certifican su calidad.

La idea ha surgido de consumidores e industriales intereados en lanzar certificaciones fiables para los productos de cuidado personal. Algunas marcas en EE.UU. y otras de Europa y Australia están funcionando muy activamente en el fomento de estas características. Entre los más comunes, el USDA, la certificación de la asociación de los productos naturales, los BDIH...

  • Certificado Orgánico Australiano: Esta certificación se aplica a los productos hechos con el 95 por ciento o más de sus ingredientes orgánicos. Prohíbe a los fabricantes usar tintes sintéticos y fragancias así como cualquier otro ingrediente o añadido derivado del petróleo.

  • BDIH: uno de las certificados más rigurosos. Para dar su sello el cosmético natural requiere el uso plantas cultivadas de la manera más 'natural' que sea posible. Prohibe especialmente los ingredientes derivados del petróleo, los tintes y las fragancias sintéticas. Las pruebas en animales tampoco están permitidas. Muchos de los cosméticos con este certificado forman parte de la red de comercio justo.

  • Asociación de Productos Naturales: La certificación de la asociación de los productos naturales se aplica a los productos con el 95 por ciento de sus ingredientes derivados de fuentes naturales (por ejemplo, plantas, leche, miel, cera, minerales); permiten ingredientes sintéticos sólo cuando no existe ninguna alternativa natural viable.

  • USDA: certificado que se da a los productos hechos con el 95 por ciento o más ingredientes orgánicos, excepto el agua y la sal. También permite que los fabricantes cuenten con hidrosoles, o las sobras florales del agua del proceso de destilar esencias de aceite.

  • Leaping Bunny (literalmente, salto del conejito... pero no me fío de esta traducción...): Es una coalición de ocho grupos de protectores de animales incluyendo la asociación humana americana y a la sociedad humana de los Estados Unidos, la etiqueta Leaping Bunny aparece en los productos hechos por compañías que prometen no realizar pruebas animales en sus productos. Mi pregunta es, ¿y cuándo no cumplan lo prometido?

Creo que estos certificados comienzan con muy buenas intenciones pero hay tanto en juego... que me parece que se quedan en un lavado de imagen y en un mercado de intereses e influencias mayor, pero con los ecologistas contentos y la responsabilidad social corporativa desgravando.

Vía | La Guía Verde de National Geographic En Arrebatadora | Cosmética 100% natural ¡y con premio!

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